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Una escuela pública del Este funciona en dos iglesias

La Neuquén está en obras. Sus alumnos cursan en la capilla San Cayetano y en un templo evangelista del B° Ambrosio.
La escuela 1-165 Neuquén está al costado de una calle de tierra y bajo la sombra de una cortina de árboles, en el límite de San Martín con Junín. Es una zona rural frente a un canal de riego, a metros del Molino Orfila y a unos pocos minutos de ambas ciudades. Desde hace algún tiempo, el edificio está cerrado por obras de restauración y así va a continuar durante otros dos meses por lo que, para no perder días de clases, la comunidad escolar decidió trasladar toda su actividad a dos iglesias de la zona, que han prestado sus instalaciones.
“Es un gran esfuerzo de las maestras, de los papás, de los mismos chicos y también una enorme muestra de solidaridad de ambas iglesias, que sin pensarlo ni pedir algo a cambio, nos prestaron sus instalaciones para que la escuela Neuquén siga funcionando”, comenta Flavia López, mientras camina por el predio de la Iglesia Evangelista Asamblea de Dios, en el barrio Ambrosio, de San Martín, donde a media mañana los chicos de 4° grado toman clases al aire libre, mientras adentro del salón, otros dos cursos, separados por una improvisada pared de armarios, atienden la explicación de sus maestras.
Flavia es la vicedirectora y al igual que el resto de la escuela Neuquén, aprende sobre la marcha a sacar el mejor provecho de una experiencia inédita: “El fin de semana vinieron unos papás para ayudar a traer armarios y a instalar los baños químicos, porque este templo no tiene cloacas y debíamos solucionar ese tema antes de empezar las clases”, dice la mujer y cuenta que usan los bancos y sillas que ya existen en el lugar y también sobre la merienda de los chicos y como el no tener cocina en el templo, obliga a pensar en un menú que incluya sánguches, frutas y jugo, en lugar de una taza caliente.

FUENTE DIARIO LOS ANDES

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